27/3/20
No vivas aquí
Le daría 0 estrellas si pudiera, pero no era una opción. ¿Por dónde empiezo? Mi familia y yo hemos vivido en estas casas adosadas durante 15 años y nunca habíamos tenido ningún problema hasta que la nueva administración se hizo cargo. Inmediatamente nos subieron el alquiler 700 dólares al mes y, 5 años después, pagamos 1000 dólares más al mes. Todos los inquilinos originales se mudaron, o mejor dicho, fueron desalojados, debido al alquiler tan alto que ya no podían pagar, y todas las viviendas... fueron remodeladas. Le pregunté a la administración si podíamos remodelar nuestra vivienda, ya que pagábamos lo mismo que todos nuestros vecinos, y se negaron. Pero, sorprendentemente, este no es el problema. En diciembre, una nueva familia se mudó justo al lado, ¡y son muy ruidosos! Después de un par de semanas de que nos despertaran todas las mañanas y todas las noches, le envié un correo electrónico al administrador y no se hizo nada. En enero, mi hijo, que tiene una discapacidad grave, fue operado. Al día siguiente estábamos en casa y él estaba intentando recuperarse y descansar, y los vecinos no dejaban de despertarlo. La habitación de los niños está justo al lado de la nuestra y gritan, saltan, tiran balones de baloncesto contra la pared, se suben a la cama y luego se caen al suelo, y esto dura horas. Le escribí un correo electrónico al administrador diciéndole que mi hijo acababa de ser operado y que los vecinos eran muy ruidosos, que no podía descansar y que si por favor les pidiera que bajaran la voz. Me respondió: “No están incumpliendo el contrato de alquiler, tienen tres hijos“. Bueno, pues vale. Luego llegó la pandemia y empezamos a trabajar desde casa, así que mi hijo está encerrado y me da miedo salir porque temo que se contagie de lo que sea que esté circulando. El lunes pasado, los vecinos estuvieron armando un escándalo desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Son tan ruidosos que mi hijo se asusta con mucha facilidad, así que cada vez que oye un estruendo, pega un brinco del susto y se le oye contener la respiración. Un par de veces ha pasado mientras le daba de comer y casi se atraganta. Al día siguiente fui a la casa de al lado y le pedí a la señora que, por favor, hiciera que sus hijos bajaran la voz. Por supuesto, intentó usar la excusa de “tengo 3 hijos“, y le dije que todos los que han vivido aquí tienen hijos y que yo jamás había oído semejante ruido. Estuvo un poco más tranquilo durante unos días, pero el lunes por la noche, a las 10, volvieron a despertar a mi hijo de un sueño profundo. Volví a hablar con la administración y me dieron la misma cantinela. Así que esa es mi opinión; les aconsejo que no alquilen con esta compañía. Nos mudaremos en cuanto sea seguro salir.
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